MUREKA
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Señoras Falsas
V8
Leonardo Marin-Saavedra11
classical, melancholic, violin, slow, male
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[Intro]
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[estrofa]
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Esta es una triste historia que se presentó en un caserío. Unas bellas mujeres que allí ofrecían sus cuerpos, nadie les dio trabajo, ellas tenían varios hijos, pero ninguna consiguió buen marido. Una tarde en medio del fuerte calor, un grupo de damas se reunieron con un desconocido, invitaron al alcalde, al concejal, y al sacerdote citadino, para redactar un decreto, solicitando expulsar a las hermosas doncellas que bailaban y cobraban para complacer a varones perdidos. Al otro día un grupo de policías armados para el combate, lanzaron sus bates sobre esbeltos cuerpos que quedaron heridos. Las expulsaron del lugar, quemaron sus casas, golpearon a los niños y todas se quedaron como golondrinas solitarias y sin nido. Todas creyeron que el esfuerzo estaba perdido.
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La, la, la, la, la, oh, oh, oh, oh, No es ilusión, ni es una canción, es un gran dolor que aún sigue como escrito. Uh, uh, uh, Hoy las recordamos con música para que todos comprendamos que debemos saber la, la, la, la, que todo error se cobra y ninguna equivocación queda en el olvido.
1:42
Un campesino que pasaba por el lugar vio a las acongojadas en el camino al lado de un muladar. Él se conmovió por la narrativa que aterraba, las llevo a su casa y con su esposa les dieron cobijo. La finca del hombre compasivo estaba en un alto cerro, era miembro de una familia humilde, eran tratados en el pueblo como desconocidos. Siete días después el rio de la zona se volvió bravío, se salió de su cauce y fue en busca de los bandidos. Las aguas mansas se juntaron con los vientos y destruyeron el gigante caserío. Las familias que se creían las damas fueron a parar al fondo del mar inertes con sus hijos, enseres y con sus maridos. El palacio de gobierno y la Iglesia municipal con su gente navegaron en la madrugada sobre aguas con rumbo desconocido.
2:25
Ayayay Los elementales trabajan unidos cuando los hombres cometen injusticias sobre aquellas personas que los gobiernos maltratan con fino tacto y experto sigilo. La, la, la, la, la.
3:36
Hoy nadie encuentra los restos de las falsas señoras que se sentían superiores a las bellas que las creían para no confiar. Las reinas siguen felices en la montaña, trabajando la tierra y ahora con mejor sentido. La vida a todos nos cobra aquellos hechos que la justicia humana no puede alcanzar. Algunos creen que son superiores a otros, aunque provengan del lodazal, usan la humillación para atacar a quienes sobresalen con fortaleza sin tanta distinción. Las hermosas del ayer se casaron con obreros y campesinos, y llevaron alimentos a sus hijos, una mejor condición, con educación y dijeron en coro: Nada hemos perdido.
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