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A Walsingham
V7.5-all
Leonardo Marin-SaavedraPop, Romántica. Balada,
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Te veneramos, oh, Santísima Virgen, Santa María de Walsingham, siempre admiramos tu decisión de ser la Sierva de Nuestro Señor.
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Desde lo alto de un vasto cielo, un arcángel descendió a un sendero, donde se encontraba una doncella casta y virginal, quien, al verla hermosa con un fino velo, exhaló un suspiro iluminado, con un mensaje que desveló a los mortales. Era de día, y la princesa dudó un momento, pero escuchó con alegría al ángel, las maravillas de haber sido elegida para traer al mundo el mayor tesoro.
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Te veneramos, oh, Santísima Virgen, Santa María de Walsingham, siempre admiramos tu decisión de ser la Sierva de Nuestro Señor.
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[estrofa]
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El ángel le dijo sin vacilar que un zafiro, como un diamante, concebiría en la madrugada, que Dios mismo, desde su santuario, le confió la noticia sin falta, hasta que comprendió que sería madre por la gracia de las decisiones que la luz inmortal trajo consigo. La Virgen, pura como un lirio, brilló en ese momento y se transformó en un relámpago, y dijo en voz alta al mensajero: «Aquí estoy, lista como una vasija, para que el Mesías llegue sin impedimentos».
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Te veneramos, oh, Santísima Virgen, Santa María de Walsingham, siempre admiramos tu decisión de ser la Sierva de Nuestro Señor.
2:08
Y el ángel regresó a las profundidades del cielo, mientras la Virgen fue a contarle la experiencia a su prima Isabel, a quien también amaba junto con su familia. Sumida en sus pensamientos, avanzó en la distancia, como una gacela, casi volando, y en su interior sintió una fuerza que la llenó de alegría, y un nuevo espíritu la acompañó, como diosa ungida y fragante.
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Te veneramos, oh, Santísima Virgen, Santa María de Walsingham, siempre admiramos tu decisión de ser la Sierva de Nuestro Señor.
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Ocurrió el Milagro y el Mesías nació, la Virgen cumplió el propósito que Dios le encomendó, vinieron tiempos iluminados para toda la humanidad, las mujeres cambiaron su rutina al ver las maravillas del Altísimo bajo el único Rey que llegó. Hoy proclamamos junto a Santa María como Reina del Cielo y Madre del Redentor. Todos somos sus hijos y caminamos juntos como ejemplo para construir un mundo mejor.
3:31
[estribillo]
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Te veneramos, oh, Santísima Virgen, Santa María de Walsingham, siempre admiramos tu decisión de ser la Sierva de Nuestro Señor.
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