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A San Esteban

V7.5-all
Leonardo Marin-Saavedra
04:212026-02-15 06:45
Sinfonia, Piano,
1
[Intro]
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[estrofa]
0:08
Esteban, su espíritu de luz y su exquisita inteligencia llenan nuestra tierra. Hoy continúa descendiendo al planeta sin victoria, porque la costumbre de la guerra aún persiste. Asesinan a inocentes y sabios para bloquear la mente y truncar el avance del conocimiento. Sus falsos líderes adoran ídolos y, de rodillas, veneran figuras sin vida.
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Un joven inteligente a quien Dios llamó en Oriente para explicar con ideas los misterios que los ignorantes no entendían, pero el pueblo lo apedreó hasta la muerte, y la justicia humana no tuvo argumentos para defenderlo.
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Fue después el asesinato de Cristo, cuando el pueblo enfurecido se dejó engañar por el régimen de la muerte, que obliga a matar la vida, persiguiendo a los elegidos para destruir la sabiduría y orquestar la cínica desaparición. Ni siquiera el hermoso Esteban escapó del látigo del verdugo. En los Hechos de los Apóstoles se relata la terrible odisea. Hoy, los muertos siguen cayendo en calles o frente a las escuelas, bajo los mismos métodos del usurpador injusto.
1:11
Esteban, tu nombre lleva fuerza como roca incandescente, el sonido resonante de tus palabras supera la velocidad de la luz. Iluminas a las nuevas generaciones, y todas se llenan de vitalidad y coraje. Los intrépidos no se dejarán engañar por los jinetes del mal, y adviertes a los jóvenes que no se acerquen a los caballos del crimen ni a los buitres de la indecencia, y que se alejen de los negocios ilícitos que enferman el alma.
2:10
Joven inteligente a quien Dios llamó en Oriente; para explicar con ideas los misterios que los ignorantes no entendían, pero el pueblo lo apedreó hasta la muerte, y la justicia humana no tuvo argumentos para defenderlo.
2:58
En la Nueva Jerusalén, la espada de Dios limpiará el mal de la faz de la tierra. Los justos poblará la nueva tierra. Ningún joven debe desanimarse, ni nadie debe abandonar su país. El Espíritu de Dios llegará a todo lugar; los elegidos tendrán protección, y los malvados e injustos nunca más volverán. ¡Aleluya!
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