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Cátaros En Memoria

V7.5-all
Leonardo Marin-Saavedra
04:442026-02-13 18:03
Orquesta, Balada,
1
[Intro]
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[estrofa]
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Jesús de Nazaret no fundó un imperio político, ni quiso holgazanes entre sus filas, y mucho menos una jerarquía malévola para que gobierne. El Dios del amor nos enseñó a cumplir los mandamientos, con ejemplos positivos de vida para que comprendamos los pilares y fundamentos de la Hermandad. Sin embargo, un ejército malévolo y doctrinario que impuso el imperio de la muerte, masacró la diversidad, y el libre pensamiento, eliminó a todo mortal humano terrícola que no se arrodille ante sus caprichos, desviaciones y aberraciones...
0:09
¡Oh, oh, oh! ¡Oh, oh, oh! ¡Qué dolor! ¡Oh, oh, oh! ¡Oh, oh, oh! Nuestra alma está de luto. ¡Oh, oh, oh! ¡Oh, oh, oh! ¡Qué dolor! ¡Oh, oh, oh! ¡Oh, oh, oh! Masacraron a nuestros hermanos cátaros. Fueron exterminados por la espada y nadie los defendió. Sus bienes y dignidad fueron usurpados y confiscados... ¡Oh, oh, oh! ¡Oh, oh, oh! ¡Qué tristeza! ¡Oh, oh, oh! ¡Oh, oh, oh!
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Y una mañana, la misma que se repitió durante varios años, soldados armados del régimen político, junto con representantes del estamento religioso y una turba criminal de comerciantes, entraron en sus templos y otros lugares del sur de Francia, donde vivían los cátaros. Uno a uno, fue asesinado a filo de espada. Sus propiedades fueron saqueadas, y todo ser humano que se encontraba dentro fue degollado o estrangulado.
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¡Oh, oh, oh! ¡Oh, oh, oh! ¡Qué dolor! ¡Oh, oh, oh! ¡Oh, oh, oh! Nuestra alma está de luto. ¡Oh, oh, oh! ¡Oh, oh, oh! ¡Qué dolor! ¡Oh, oh, oh! ¡Oh, oh, oh! Masacraron a nuestros hermanos cátaros. Fueron exterminados por la espada y nadie los defendió. Sus bienes y dignidad fueron usurpados y confiscados... ¡Oh, oh, oh! ¡Oh, oh, oh! ¡Qué tristeza! ¡Oh, oh, oh! ¡Oh, oh, oh!
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Oh, Señor de los Universos, te pedimos que los dejes regresar a la tierra. Los queremos de vuelta en nuestro planeta, para que juntos podamos alcanzar la paz con dignidad. Que no haya más guerras, que se respeten los derechos y que todos tengamos libertad. Que nadie imponga su voluntad con la espada en la mano para enseñar mentiras. Envía a tus ángeles y serafines para que comprendamos que somos una hermandad, que juntos podamos decir, que hemos comprendido la bondad de tu misericordia. Que los arrogantes sean llevados a ese lugar de origen y que el conocimiento regrese, con la verdad, para que pongamos en práctica tu Palabra eterna de luz.
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¡Oh, oh, oh! ¡Oh, oh, oh! ¡Qué dolor! ¡Oh, oh, oh! ¡Oh, oh, oh! Nuestra alma está de luto. ¡Oh, oh, oh! ¡Oh, oh, oh! ¡Qué dolor! ¡Oh, oh, oh! ¡Oh, oh, oh! Masacraron a nuestros hermanos cátaros. Fueron exterminados por la espada y nadie los defendió. Sus bienes y dignidad fueron usurpados y confiscados... ¡Oh, oh, oh! ¡Oh, oh, oh! ¡Qué tristeza! ¡Oh, oh, oh! ¡Oh, oh, oh!
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